“Las ciudades pertenecen a quienes las han habitado.
Igual ocurre con las personas.
Hay quienes nos han paseado sin prestar atención a las vistas, y de tan pocas ganas de caminar que tenían, cogieron el primer bus que pasaba por allí para acabar yéndose por donde fuera que hubieran venido.
Otros han disfrutado de cada uno de sus pasos, sin prisa, sin pausa, sabiéndose privilegiados ciudadanos de un lugar llamado . Estos son los mejores habitantes; tus mejores habitantes. Los que, en algún momento de tu vida, ciudaron de ti.”


Gracias... sólo se me ocurre esta pequeña palabra, pero que para mí significa tanto.
Ustedes saben quiénes son y no hay necesidad de nombrarlos. Ustedes, los que no se limitaron a pas(e)ar y seguir; los que se detuvieron; los que llamaron a la puerta, una y mil veces, y por todos los medios que tenían a disposición; los que no pudiendo decir nada, "estaban" y eso ya era suficiente; los que no me dejaron sola; los que juntaron los pedacitos (una vez más) y los sostuvieron hasta que pude rearmarme... gracias, de la forma más sincera que se pueda decir; gracias de todo corazón por "cuidarme"... siempre.
Alma.

Te despiertas por la mañana con el sol alumbrando tu cara.
Sonríes, no puedes hacer a menos.
Miras el horizonte y te vuelves a animar a hacer planes...

...se levanta viento,
no es una brisa cálida,
sino algo que te congela la sangre y el alma.
Sabes que se acerca nuevamente una tormenta
y esta vez tienes miedo,
un fottutissimo miedo a no lograrlo,
que sólo quede hacer cuentas de un naufragio,
a no ser tan fuerte...
...a tantas cosas que no logras poner en palabras.

Ha empezado a llover
se sienten las primeras lágrimas caer.



“La vida está hecha de elecciones...”
(...eso dicen por ahí.)


Y yo siempre he elegido,
en el bien y en el mal,
acertando y equivocándome.
Pero he elegido.
Lo he hecho cuando he dado explicaciones
y, sobre todo,
cuándo he dejado de hacerlo...

...elijo cuando digo basta.

Había pasado la tormenta.
Me senté y observé el paisaje con esa extraña luz que se había producido. Todo tenía otro color, otra forma, hasta otra esencia diría.
O tal vez no. Tal vez todo siempre había sido así y yo simplemente no lo veía. No dejé de preguntarme ¿cómo pude no hacerlo? ¿Cómo había podido estar tan confundida?
No, no fue confusión, fue un placebo.
Creí en un espejismo; en que otra persona podría ser la solución.
Sonreí ante tanta ingenuidad; de mi parte, obvio.
Pensé en cada detalle; en ese decir sin decir realmente nada; en ese dejar caer para crear una ilusión de la cual no se hacía parte ni arte. Pero no me hice la estúpida, me hice responsable de mi vulnerabilidad, de haber bajado las defensas, de haber creído... una y otra vez.
Pero ya no, ya había pasado el temporal y había vuelto todo a su centro.
Ahora sabía.
Sabía cuál es el juego, conocía sus reglas y sus trucos.
Ahora lo conocía bien.
Ahora había llegado mi turno y mi tiempo de jugar.



"Te cansas de estar,
de poner el corazón allí donde corazón no hay.
Te cansas de estar para quien no está.
Te cansas de esperar nada,
porque, aún si nada te esperabas,
tal vez un abrazo te lo merecías.
Al final sucede así,
sin hacer ruido,
en puntas de pie,
te vas.
Porque cuando te cansas,
pero te cansas de verdad,
no amenazas más,
no avisas,
no ruegas,
no esperas,
no corres,
no persigues,
no miras,
no te interesa más,
y te detienes:
cerrado, apagado, oscuro, telón, punto."
(Barnabas Collins)


A un cierto punto, eliges.
Eliges el camino que recorrerás
y el modo en que lo harás.
Por las razones que sea
pero eliges.
No sirve engañarse ni escudarse con
"debo"... "no tengo más opción"...
Porque en esta vida, la única cosa que se debe,
es morir, para ello no hay opción,
para el resto, siempre.
Por lo tanto, eliges.
Para bien... para mal...
lo haces.
Y hoy eres lo que eliges.

A un cierto punto, elegí.
Hice los pasos hacia donde quería,
aún si creí dejarme llevar por el fluir de las mareas.
Y hoy me siento en esta playa que elegí,
donde (re)construí mis castillos de arena,
donde soy Reina y Dueña...

...y logro ver el horizonte
y sonrío.

"Extendía las alas cuando quería y andaba siempre con una sonrisa.
No le daba miedo dejar ir.
Sus manos ahora estaban siempre llenas,
ya conocía a la perfección que andar sin equipaje no era tan malo,
y que amar a diario era la mejor medicina.
Volvía los suspiros en viento y mis otoños en primavera.
Conocía el misterio del tiempo
y sus labios transformaban los segundos en eternidad.
No era el hombre perfecto,
pero eso lo hacía humano,
eso lo hacía sensible y mejor."
(M. Sierra Villanueva)


De perfecto, nada.
Al contrario, tanto él como yo podemos enumerar los defectos sin equivocar siquiera uno.
Y es justamente eso que hace de él, Él... único.
Él me abraza por la espalda no cuando llevo los jeans ajustados,
el cabello suelto y el perfume costoso que me ha regalado...
no, Él lo hace cuando cocino luego de un día de trabajo,
mientras tengo mi cabello recogido y mis manos tienen el aroma de las especias.
Él me sujeta con fuerza, sin dejarme ir, como si sostuviese todos mis fragmentos,
no cuando se lo pido, sino cuando más lo rechazo, cuando más lo alejo...
Porque de otra manera sería fácil, algo que cualquiera podría hacer.
Porque querer cuando las circunstancias son favorables,
las condiciones son bellas, es eso: querer... desear...
Lo otro, pues lo otro es lo que vale,
lo importante...
lo otro es amar.

"Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz y sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde y rubia, y morena...
Quiéreme día, quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... o no me quieras!"
(Dulce María Loynaz)


Soy esa adolescente que cambia de humor en un pestañeo.
Soy esa mujer que adora despertarse
con el sol iluminando su cara y el calor bajo las sábanas.
Soy también esa niña que se ríe a carcajadas
de la cosa más tonta que se te pueda ocurrir.
Soy la perseverante;
la contradictoria;
la ingenua...
y la mal pensada;
la de las respuestas rápidas,
hirientes, lapidarias...
sinceras siempre;
la estúpidamente orgullosa;
la romántica y la pragmática;
la que sabe volar con los pies por tierra;
la que prefiere morir de pie que vivir de rodillas;
la que aún cree en ideales,
en causas perdidas,
y en vos...