Cerré puertas y ventanas.
Quemé de mi memoria todas esas frases,
vacías, sin sentido ni latido.
Hace mucho que aprendí a curar sola mis heridas
y también así a librar mis batallas.
Lo que no fue, ya no será.
Y tampoco me interesa.
Porque mis verbos van conjugados en presente,
y los que no están hoy,
juro que no estarán mañana.



De él, la culpa es de él. Del último de la lista. De los demás nadie se acuerda o a pocos interesa.
Porque la verdad es esa, no importa si antes te han mentido; te han robado; te han defraudado; si te han calpestado los sueños; si te han llenado de miedos; si te han llevado a límites insospechados; si todo aquello te ha matado y puesto tu ser en una caja... porque la culpa, la culpa seguro la tiene aquel que ha puesto los clavos en el ataud.
Y así se sigue, viendo a los demás y sus horrorosas sombras de defectos, pero negando el propio reflejo, el mismo que muestran la memoria y la conciencia... pero se sigue, se sigue y se sigue, más por soberbia que por algún otro sentimiento más noble y altruista; porque al final todo da igual, todo(s) es(on) lo mismo.



"... No hay aplazaos ni escalafón;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón ..."



A veces la distancia duele, como hoy
donde uno quisiera, no volver, eso ya está perdido,
sino traerse consigo a todos aquellos que ama.


Por un momento todo fue perfecto.
Él estaba bien; hacía lo que le gustaba. Y yo, pues yo me divertía también.
Nos escribíamos, nos provocábamos, nos deseábamos.
Una foto de ida y otra de vuelta.
Por un momento todo había vuelto a ser como siempre había sido.
No había dolores, no había enfermedades.
No habían feos presagios, ni proyectos derrumbados.

Después...
Después es hoy, es lunes y todo vuelve a comenzar.


No puedo, ni quiero, decir de qué deberían estar orgullosos los demás... yo sólo sé de qué estoy orgullosa yo. Cada uno sabe sus pasos por esta vida.



(Piensa en las personas que son importantes para ti, ¿de qué deben estar orgullosos?)

Si supiera que no puedo fallar, que todo resultaría como lo espero...


...tendría otr@ hij@.


(¿Qué intentarías hacer si supieras que no puedes fallar?)

No soy una de imaginarme el futuro, prefiero vivir el momento. Pero de hacerlo, creo que al final de mi vida me habría hecho feliz las personas que he amado y me han amado. Las muchas cosas que he aprendido y las pocas que he podido enseñar. Los libros que he leído, la música que he escuchado, las películas que he visto, los viajes que he realizado, las comidas que me he gustado.























(Imagínate a los 90 años, ¿qué te ha hecho feliz?)

Yo no soy de las que piensa que la vida es dura. Es como es, a veces complicada, a veces un paseo... diferentes melodías que uno tiene que bailar.

Cómo lo hagas es tu elección. Y cómo sea que te vaya, es tu vida.





























(Si piensas que la vida es dura, ¿con qué la estás comparando?)