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Muchos creen que una amistad se base en gustos parecidos; en actividades compartidas; en maravillosos y bonitos recuerdos atesorados; en mensajes, llamadas y manifestaciones de afecto y admiración cotidianas... yo no.

Yo creo en las amistades que son muy diferentes a mí, de forma que puedan provocar mi curiosidad y abran mis horizontes con cosas nuevas; con las que sí tengo atesorados recuerdos de momentos estupendos, divertidos y más, pero también de aquellos difíciles, complicados, dolorosos; con las que me escribo o me llamo una vez cada tanto, donde la mayor parte de las veces comenzamos ambas con el: "...discúlpame, soy una colgada...", pero porque ambas sabemos de silencios que no significan ausencias y mucho menos desinterés u olvido; con las que puedo mostrar mi lado mejor, más luminoso, pero a las que no les escondo mis sombras, ni mis secretos oscuros. Yo tengo la enorme fortuna de tener amistades de este tipo; donde no hay necesidad de un "te quiero" vacío de sentido, sino hay una voluntad de decirlo para, en algún modo, encerrar tanto y tanto que se siente.

Una de estas amistades es con ella, una de estas amigas es Mağ... y después de todos estos años, de todas las cosas pasadas juntas, sabiéndonos una a la otra, es para mí un orgullo reconocerme como su amiga y un extraordinario regalo tenerla como tal.


¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!

...y ojalá la vida nos permita pasar juntas muchos más.
Se te quiere... besissssssssssssss!

Él

"(...) Yo no puedo dividir el corazón del cerebro. Cuando un hombre me gusta, me gusta con el corazón pero al mismo tiempo lo juzgo con el cerebro, me pregunto si vale algo. En fin: yo no puedo, no podría jamás enamorarme de un cretino. (...)"
(Palabras de Ingrid Bergnam en una entrevista hecha por Oriana Fallaci publicada en el libro "Gli antipatici" en 1963)

Siempre creí en la unidad del ser. En el mejor de los casos, en el equilibrio de lo que compone un individuo, es decir, entre el corazón, la razón y el alma. Por ello también hago la diferencia entre sentirse atraída y enamorarse... me puedo sentir atraída por una voz o por el magnetismo de una mirada; podría sentirlo por las ideas que tiene el otro o la forma de expresarse; también podría ser por su carácter, por sus actitudes o la manera que tiene de "moverse" en el mundo... y así muchos otros aspectos. Pero cuando todo estos "puntos" se juntan, coinciden, yo hablo de enamoramiento que es el principio del amor.

De él me atrajo la mirada de sus ojos color miel; la boca y el modo que tenía de decir las cosas; las ideas, los proyectos, los razonamientos, y la forma que tenía de expresarlos; la manera de moverse y comportarse conmigo y con el resto... y de todo y cada detalle, me enamoré. El tiempo transcurrió y aquello se transformó en amor.

Amo sus ojos, los que se encienden de entusiasmo cuando algo le gusta; los que se nublan cuando las cosas no salen cómo esperaba... los que me dicen tanto con una sola mirada.
Amo su boca, la que se llena de palabras para expresar todo lo que piensa y siente; la que se cierra cuando cree que la mejor opción es el silencio... la que me besa, la que me habla, la que (me) calla.
Amo sus manos, las que dan con generosidad; las que crean con pasión; las que se cierran a puño cuando la rabia inunda las venas... las que me recorren ya a memoria y no se cansan de hacerlo.
Amo su espalda, la que nunca se ha doblegado... en la que me he podido apoyar cuando no podía más.
Amo sus hombros, los que muchas veces han parecido llevar el peso del mundo... en los que siempre he podido contar para estar junto a los míos.
Amo sus brazos, los que se abren al recibir; los que se cierran para convertirse en refugio... los que me son abrigo y puerto seguro.
Amo sus piernas, las dos columnas portantes de su ser; las que terminan en sus pies... las que hacen los pasos junto a mí en ese camino que hace muchos años hemos decidido recorrer.

Las atracciones pasan, el amor es para siempre. Él lo es.

Y porque soy muy mía, puedo decir sin duda alguna, que soy por siempre Tuya.
Feliz cumpleaños, Amor.

Ella...

Ella posee un alma especial;
una sensibilidad muy particular.
Tal vez lo aprendió de niña,
cuando miraba la luna y contaba estrellas.
Y comprendió el inmenso valor de los pequeños gestos, de los detalles.

Ella es magia... es luz... es refugio.
Ella es una puerta abierta a cualquier aventura,
y un puerto seguro en cualquier tormenta.
Ella es mujer... ella es Amiga...
Ella es (mi) Ale...





Feliz cumpleaños...
Feliz día...
Feliz vida...
y que sean muchos, muchos más
y yo a tu lado... siempre!
TVTTTTTTB

Abrazo

"El nuestro era (es) un abrazo perfecto.
Se puede estar en gran sintonía haciendo el amor
o besarse sin problema alguno,
hasta con ímpetu y pasión.
Pero abrazarse no,
abrazarse de verdad no se logra,
porque es el abrazo
el metro más exacto de la comprensión.
El abrazo no perdona."
(Lorenzo Lincazi)


Yo y los abrazos.
Me cuesta dejarme abrazar, es (mi) verdad.
Porque cuando lo hago, sé que no hay escapatoria, no hay barrera ni coraza que tenga.
En un abrazo soy yo. Plenamente yo. Simplemente yo. Toda yo.
Yo y mis fragilidades. Yo y mis miedos. Yo y mis inseguridades.
Por ello cuando dejo que alguien me abrace, le hago entrega de una confianza absoluta. Le estoy dando una parte de mí misma... la posibilidad, el poder de herirme de forma mortal.

Por eso no me dejo abrazar... porque no puedo, no quiero, dar esa arma a cualquiera.

(Ya han probado a disparar, y me costó mucho curarme para ponerme de pie...)

A cuenta de...

"(...)
Los gatos no tenemos nombre. -dijo el gato.
¿No? -dudó Coraline.
No -corroboró el gato-. Ustedes, las personas, tienen nombres porque no saben quiénes son. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.
(...)"
("Coraline" de Neil Gaiman)


Un comentario hizo que me acordara de este fragmento... a vos tu interpretación.

...

"(...) Pero, en definitiva, ¿qué es 'lo nuestro'? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a los otros, un secreto compartido, un pacto unilateral. Naturalmente, esto no es una aventura, ni un programa, -menos que menos- un noviazgo. Sin embargo, es algo más que una amistad. (...)"
(Fragmento de "La tregua", de Mario Benedetti)


Muchas veces me he preguntado el por qué de esta necesidad humana
de ponerle "etiqueta" a todo,
por qué simplemente no puede permitirse vivir(lo),
sentir(lo) y ya...
con lo bonito que es.

"
(...)
nunca sabré qué espero de él,
ni qué conjuro deja en mis tobillos,
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas,
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles,
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede salvarme.
(...)"
(Mario Benedetti)