Casa

Muchas veces me han preguntado si extraño mi país de origen, mi tierra, mi casa; y siempre me resultó muy difícil responder a esto porque ¿qué es casa?

Casa son tus raíces, es el sentido de la palabra pertenecer. Y muchas veces no hablamos de un lugar, de cuatro paredes o de una dirección, o al menos para mí nunca lo fue, no lo es... porque creo que ''casa'' son ciertas personas y en mi caso, en modo especial lo es él.

Porque con él comparto una parte esencial de mi historia. Él es mi infancia, el protagonista de mis mejores recuerdos y el custodio de mis lágrimas en aquellos peores. El que tácitamente me enseñó a que el amor no necesita explicaciones, porque a él lo amé sin manual de instrucciones, me bastó una primera mirada. Con el que aprendí a pelear furiosamente y olvidar cinco minutos después, porque no hace falta decir nada para entenderlo todo... y él siempre lo hizo, hasta cuando no sabía de hacerlo. El que no siempre estuvo de acuerdo conmigo -ni lo está-, pero no duda un segundo en apoyarme en cada elección que hago. Es el mismo que me reconoce debajo de cualquier máscara yo me ponga, porque sabe cómo me siento aunque quiera esconderlo.

Sé que la vida cambia constantemente, a veces a una velocidad increíble, y que este mundo caótico en el que estamos viviendo puede dar miedo, mucho miedo... pero yo lo tengo a él, mi punto fijo, mis verbos incondicionales, o simplemente, mi hermano.

Vamos por un café y festejemos que, pese a todo, tenemos motivos para hacerlo... Feliz cumpleaños hermanito... te amo infinitamente, por siempre.

Invierno


Continúan a preguntarme cómo estoy, como si pudiese responder a esto con un puñado de palabras... o con una. Como si conociera alguna de éstas. Como si aún tuviese voz para expresarlas. Como si el silencio en el que me quedé desde ese día no fuese suficiente.

Es que no existe palabra alguna que pueda explicar mínimamente cómo me siento.

Es invierno, ha comenzado a nevar... y el frío me pesa en el alma como nunca antes, sin tus brazos alrededor de mí, como un escudo impenetrable. Vos eras mi puerto seguro y ahora me siento a la deriva en mar abierto. Tenías tus defectos y tal vez -seguro- yo tenga aún más, pero juntos éramos absolutamente perfectos.

Y debo aprender cuál es mi lugar, a caminar sin tus huellas a mi lado del camino, a ser sin esa parte de mí que se fue con vos.

Te amo.

...

Hoy he recomenzado. Como lo hice ayer. Y el día anterior a éste también.
Porque el mes de diciembre para mí ha terminado un veintiocho. Porque este 2025 para mí terminó esa mañana del día de los inocentes. Y cómo me hubiese gustado que alguno me dijera "que la inocencia te valga", que todo hubiese sido una broma, de mal gusto, exagerada... pero no. Fue realidad. Es real.
Y allí terminó.
Terminó un diciembre frío. Terminó un año agotador. Terminó una lucha desigual. Terminó tu dolor... y terminó mi vida.
Y no estoy diciéndolo de una forma trágica, melodramática o shakespeariana. Sino que mi vida como la conocía se fue con vos y ese último respiro.

Hoy recomienzo, aunque no sé cómo hacerlo. No sé cómo juntar los pedazos y volverme a armar.
Y es que me siento tan sola sin tu mano que me sostiene. Tan frágil sin tus (a)brazos para protegerme.
¿Cómo puedo volver a caminar sola cuando fue a tu lado por 33 años?



Elijo pensarte, recordarte así... mirada pícara, expresión de quien se sabe y me sabe...
Dicen que no hay certeza más absoluta que la muerte... pues yo tengo algunas otras.
Que con vos se fue el Amor, ese que se escribe con mayúscula; no hablo de enamoramiento, ni de atracción, menos que menos de calentura... sino de esa otra cosa que se siente y no se explica; de putearse y al instante siguiente quedarse sin respiración al temor de que el otro te falte; de no dudar un segundo en cambiar su lugar... yo hubiese dado mi vida por la tuya... porque sé que nadie me ha amado tanto como vos, ni nadie lo hará jamás.
Eso era lo que teníamos y que vos te llevaste esa mañana.

Hoy tengo que recomenzar. Y mañana lo haré. Y luego de mañana seguramente que también. Y así, día tras día hasta que aprenda el cómo... hasta que volvamos a encontrarnos. Porque lo nuestro tuvo un inicio pero estoy segura que no tiene fin, y ésta es otra de mis certezas.




[Quisiera disculparme por no haber respondido a los correos y mensajes varios, no he tenido fuerzas...
me he quedado sin palabras, sin voz...
en algún momento lo haré, prometido...
gracias de todos modos, por estar a pesar de mis silencios.]

...un año más...

"Es fácil enamorarse de alguien por primera vez;
pero prueba a enamorarte una segunda vez,
después del dolor y las marcas en el corazón.
Tal vez el amor inicia propio allí,
cuando pese a que sabes qué es el dolor,
corres aún el riesgo..."

(Kimochi)



Ayer cumplí 49 años... pasé el día tranquila, en casa, con mi Hombre, mi hija, su compañero y mi hermoso nieto. No deseaba más, no necesito más.
Sabés que no es mi naturaleza lamentarme; me adapto a lo que sucede y disfruto del ahora, de lo que tengo, de lo positivo... porque créeme, siempre lo hay. También sabés que mis circunstancias personales se han ido complicando más y más en estos últimos años... pero la semana apenas pasada he vivido un gran susto. Algunos me podrán decir 'es la vida'... o 'podría haber sido peor'... y, discúlpame mi brutal sinceridad, pero son todas frases hechas y dichas cuando las cosas no te pasan a vos. Yo sé lo que viví, lo que pensé, lo que sentí... y te aseguro que no se me olvida.
He vuelto a confirmar tantas cosas... que no deseo perderlo, que aún a riesgo de parecer egoista tengo todavía muchas cosas para vivir con Él; el orgullo que siento cuando observo a mi hija, en la mujer que se ha convertido; el amor infinito que me hace explotar el alma cuando miro mi nieto, su sonrisa me ilumina, me da vida; que no puedo ni quiero dejar de agradecer por los Amigos que tengo, esos que me han sostenido y me sostienen desde hace tiempo, que me escuchan sin juzgarme, que me aman sin excusas ni condiciones...
Y sí, he vuelto a sonreír, a llorar de emoción, a levantar mis ojos al cielo y agradecer, siempre...

...y por que sean muchos años más.

(Y tampoco quiero dejar de agradecer a aquellos que se han hecho presentes con un detalle, una palabra, un mensaje...
Dulce... Ale...Laura... Fran... Mag... Ernesto... Mento... Auro...Gude... JLO... gracias, gracias, gracias de ♥)

...

"Hay sólo dos modos para vivir la vida:
uno es pensar que nada sea un milagro,
el otro, es convencerse que cada momento lo sea."
(Albert Einstein)



Pasó tiempo desde la última vez. Algunos podrían pensar que "mucho", yo creo que simplemente fue -o es- lo que necesité.
Creo firmemente en el disfrutar cada instante, el milagro de ese "ahora" tan efímero, tan escurridizo... aunque aún sucede que me encuentro pensando que podría hacer esto o aquello y de estar perdiendo el tiempo. Por suerte pocos segundos después sonrío sabiéndome tonta, miro a mi alrededor y agradezco. Lo hago por ese Hombre que todavía, pese a todas sus circunstancias, es mi puntal, mi puerto seguro... por mi Ella que hoy son exactamente seis meses hizo mi alma explotar de un amor más que infinito... por Él que me basta mirarlo dormir para serenar mi mente, verlo sonreír para hacerlo yo también... por esas Amigas que dejan todo para ir a buscarte a último momento a un aeropuerto y llevarte a caminar por la playa, sin decir nada, sólo un abrazo y el viento en la cara...
Y no es que los problemas ya no estén o desaparezcan, sino que es otro modo de ponerles cara... porque como dice mi Luna en virgo: "...probablemente todo vaya para la mierda, pero lo que sí es seguro es que estaremos juntas ahí también..."

Soy como esa brisa salina a la orilla del mar, cierra los ojos...


...aún estoy por aquí, aunque no me veas. 

Regalos

Me gusta detenerme al borde del camino para apreciar esos pequeños detalles que tiene la vida... como esas flores hermosas que crecen y no se abaten pese a los temporales... esos mismos detalles que vuelven todo una maravilla y que te hacen sonreír pese a todo... 
Por ello no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer... gracias a quienes se acordaron de mi cumpleaños y mi hicieron llegar su cariño con un comentario, una tarjeta, un mensajito en whatsapp, un mail o cualquier otro modo; porque les aseguro que son estos los que llenan el Alma... gracias también a esos amigos que se acordaron unos días después (los adoro y lo saben), porque no importa la fecha sino lo que nos une... y como dice la canción, gracias a la vida que me ha dado tanto... hoy más aún agradezco...
Estos son algunos de esos regalitos que me alegraron el día y que agradezco infinitamente, espero merecerlos...








Gracias... gracias... gracias...
y si lo desean,
vayan a visitar a estos maravillosos amigos
y extraordinarios poetas... de nuevo gracias!

48

“Tengo la edad en la cual las cosas se observan con más calma, pero con la intención de seguir creciendo.
Tengo los años en los cuales se comienzan a acariciar los sueños con los dedos y las ilusiones se transforman en esperanza.
Tengo los años en los cuales el amor, a veces, es un loco incendio, ansioso de consumarse en el fuego de una esperada pasión. Y otras veces, es un rincón de paz, como un atardecer en la playa.
¿Cuántos años tengo?
No tengo necesidad de señalarlos con un número, porque mis deseos cumplidos, las lágrimas derramadas a lo largo del camino al ver mis ilusiones rotas valen mucho más de esto. ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta o sesenta años!
Aquello que importa es la edad que siento.
Tengo los años que me sirven para vivir libre y sin miedos. Para continuar sin temores mi camino, porque llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis sueños.
¿Cuántos años tengo?
¡A quién importa! Tengo los años que sirven para abandonar el miedo y hacer aquello que quiero y siento.”
(José Saramago)



Y sí, hoy cumplo años... 48 para ser precisos.
Pero como dice el texto, éste es sólo un número.
Creo poder decir que tengo los años de la serenidad. ¿Por qué?
Porque si miro para atrás, sí tuve pérdidas, desilusiones, algunas elecciones que se revelaron equivocadas, pero ¿quién no pierde, o se desilusiona o se equivoca? ...sólo quien no se arriesga, y yo lo hice. Me arriesgué y perdí, pero también gané. De los errores gané experiencia por ejemplo, y de las desilusiones creo haber ganado sabiduría. ¿Las pérdidas? ... ¿qué puedo decirte de las pérdidas? ...aprendí que las económicas son las menos importantes y a las otras, no me gusta llamarlas así. Cuando muere alguien que amo, no digo que lo perdí; porque si así fuera lo buscaría hasta el centro de la tierra. Y si bien la certera señora me ha jodido en más ocasiones de las que me gustaría recordar, tengo la edad para haber aprendido que gran privilegio tuve todo el tiempo vivido con cada uno de esos amores antes de esa inevitable llegada...
Y si miro a mi alrededor o hacia adelante, sonrío. Sé la fortuna que tengo. Aprendí que lo importante es el presente, el ahora... y confío. Confío en lo que vendrá, en el aprendizaje que provocará...

De este modo, feliz cumpleaños a mí y arranquemos con este 49 que ya se va acercando el medio siglo y no veo la hora... jajajajajajajajaja!

Un besote a todo el que pase hoy -o cualquier otro día, ;)-, por esta playa.