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Buenos Aires, 21 de junio 2019

Me siento a escribir aquí, en ésta, mi última tarde porteña. Mientras cae el sol pienso no sólo a la semana que ha pasado, sino a todo el mes que he transcurrido, y no puedo evitar sentir la acostumbrada ambigüedad. Deseo volver a él y a ella; a mi espacio; a mi trabajo y a mi rutina; y a la vez, deseo permanecer aquí, seguir haciendo de hija, de hermana, de tía, de amiga. Querer volver a lo que he elegido y, al mismo tiempo, permanecer en esa, esta vida que he desechado tanto tiempo atrás.

Sonrío pensando a cada instante de estos últimos días. Quedarán como memorias de un libro que debería haber iniciado a escribir tantos años atrás. Fotografías en el alma de cada momento. Mientras termino de armar la valija... y vuelvo.




(Pon atención a la semana que acaba de pasar, ¿cuál es la mejor historia de tu semana?
Repórtala como si fueras una periodista.)

Él siempre ha sido y será mi héroe...

...porque ha sabido ir adelante sorteando las piedras del camino;
porque a pesar de todo no ha perdido la sonrisa -aunque a veces tiene empañada la mirada-;
porque nunca ha exigido, menos aquello que él mismo no es capaz de dar;
porque ha sabido alzarse luego de los golpes de la vida -y han sido tantos-, y ninguno de ellos lo ha convertido en un ser egoísta o mezquino;
porque ha sabido reconocer sus errores, aunque ha sido siempre más indulgente con aquellos de los que ama;
porque ha sido el primero que me ha amado de forma incondicional, aceptándome tal cual soy y desafiándome a ser cada día una mejor versión de mí misma...
por tantos y tantos porque... y porque sí y ¿por qué no?




(¿Quién es tu héroe? ¿Es real o ficticio? ¿Por qué?)

¿Sinceramente? ...hoy no sabría cómo responder.
Podría decir que imposible es vivir en eterno; pero enseguida pensaría a los libros que he leído, a las películas que he visto, a los cuadros y esculturas de las que he disfrutado... pensaría a mi hija, a la que he transmitido todas estas pasiones... sonreiría al recordar cada relato o historia que he escrito, cada bordado que he realizado, cada instante o momento que he inmortalizado, no sólo en mi memoria, sino en la de algún otro... me pondría colorada de pensar en quienes me he enamorado, e imaginando a aquellos que, tal vez, lo hayan hecho de mí... y entonces sé, estoy segura que también hay un modo de vivir para siempre.
Podría decir que detener el tiempo es imposible, y sin embargo, si pienso a este momento, donde observo como el sol sale detrás de la montaña e ilumina todo, mientras tomo mi café... si pienso a cuando él me vió por primera vez; o cuando ella sujetó mi mano con la suya por primera vez... sonrío y entonces sé que se puede detener el tiempo, con una mirada, con una sonrisa, con un beso.
Y si estas cosas no son imposibles, ¿qué podría serlo?




(¿Qué crees sea imposible?)