Desde siempre me han gustado mis ojos, tan oscuros que podría decir que son negros. De hecho, me han contado que cuando nací, parecía que las pupilas y los iris eran todo uno... debes acercarte mucho para ver la diferencia.
Luego, de adolescente, comenzaron a gustarme mis pies. Fue y es como un fetiche. Cuando no estoy trabajando, adoro llevar zapatos de tacón; y si es verano, sandalias... y lo mejor, una cadenita de plata en el tobillo y descalza por la vida...
En los últimos años, he comenzado a apreciar mis manos... me encanta cuidar de ellas, tener las uñas largas y llevar anillos en casi cada dedo.
Y después... no, no hay más nada. Tal vez algún que otro "detalle", pero que me los reservo. ¿Complejos? ...sí, de esos tengo para repartir.
(Escribe y describe las partes de tu cuerpo, aquellas que amas de ti mismo.)

