Tuve un sueño. El de un lugar donde no sentirme inadecuada. Uno en el que no debía dejar de ser para ser plenamente yo. Donde no me sentía constantemente en lucha conmigo misma y los únicos dos dedos eran de frente.
Tuve un sueño y me vi rodeada de mar. Un agua tan cristalina y turquesa como nunca había visto.
Tuve un sueño. De mar y arenas blancas. De desiertos rojos al atardecer.
Tuve un sueño y fui tan plenamente feliz de no querer despertar de él.