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"
(...)
nunca sabré qué espero de él,
ni qué conjuro deja en mis tobillos,
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas,
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles,
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede salvarme.
(...)"
(Mario Benedetti)

¿Desde cuándo te conoce?
Quizás desde siempre.
Con su calma marea
y esas olas que te mojan casi sin querer,
pero queriendo.
Con intención y alevosía.
Y te saca una risa espontánea,
fresca, auténtica.
Y te moja... uyyy si te moja.
Tu alma salitre se despierta
y lo clama.
Porque te vuelve sedienta,
tan sedienta.
Sed de más,
deseo de más,
de más... siempre más.

Él vuelve.
Arremete.
Y provoca la tormenta
a la cual te rebelas.
Te enciende.
Te revuelve.
Y te calma.
Entonces te rindes.
Lo reconoces.
Lo nombras y callas.
Él.
Alma suya.
Capitán mío.