Termino con esa hora de caminata que me autoimpuse para no dejarme estar... para sentirme bien... para gustarme otra vez... para mí...
Me preparo una taza de té y pongo música... sonrío ante las primeras notas de esa melodía que he adoptado como mía, que juro me emociona como pocas y que, muchas más veces de las confesadas, he soñado que se me dedicaba...
...siempre que la escucho me pasa lo mismo, pienso ...mis pies dejan el suelo que tocan y vuelo ...a un tiempo y espacio que no existe, que sólo son mis sueños.
De forma automática, sin pensar tal vez, abro el móvil, sin saber qué busco ...o tal vez sí pero no lo diré, ni siquiera me lo confesaré a mí misma ...y allí está la noticia. Y lloro, no puedo evitarlo.
No hay un porqué... nada lo explica... sólo sé, lo siento... dejo la canción en bucle... su canción, la mía.
